Grima

Apreciados lectores,

tal como algunos de ustedes seguramente saben, nos encontramos en un nuevo milenio, que plantea nuevos desafíos a la literatura. Entre ellos, el de la extraterritorialidad. Tal como lo planteaba Vicente Luis Mora en un artículo publicado en Quimera, “los códigos geográficos tradicionales parecen haber sido vencidos, o estar en proceso de serlo, por una concepción narrativa glocalizada (local y global a la vez, según terminología de Jordi Borja y Manuel Castells)”. La noción misma de nacionalidad se ve cuestionada cuando la tradición de un autor ya no es Josep Maria Folch i Torres sino Jonathan Franzen, Mario Vargas Llosa o Mo Yan. Ante esto, ¿qué debe hacer un joven poeta catalán? Mora mismo nos da la respuesta: “Algunos creerán que es Internet la vía de esta orgía sexo-literaria, pero no es cierto: es el castellano, es este idioma maravilloso de todos los demonios lo que nos une y lo que nos conecta, es esta lengua en perpetua mutación y crecimiento lo que nos acerca como hermanos. El castellano y el inglés son la internet de antes de Internet, son el Liberespacio, lo que nos une libre, libertina y librescamente, en un perpetuo gozo de compartir”.

Siendo así, les invito a ir todos, y yo el primero, por la senda glocal. Doy por finiquitada, por tanto, mi etapa como escritor regionalista, esto es, escritor en catalán. Ya hay bastante de encerrarme en el terruño. Ya hay bastante de enespejarme en las limitadas palabras del patués materno. Ha llegado la hora de expresarme sin necesidad de molestos traductores, de ediciones bilingües, de pesadas notas a pie de página. Sin dialectalismos que no entiende ni mi madre. Todo escritor ha de distinguir los ecos de las voces, parar la oída a los signos de los tiempos. No vale refugiarse en la propia jaula; hay que abrirse al público de aquende y allende los mares. Ser cosmopolita. Ser muy cosmopolita. El catalán está bien para hablar de arados, de espingardas, de hierbecillas en el prado; pero no sirve para el nuevo mundo de las identidades fronterizas, transterritoriales, mestizas, de las redes, las pantpáginas y los internextos. Es como si a un indígena de América Latina se le acudiera escribir en guaraní.

Como primer paso, pues, a partir de hoy este blog se denominará “Grima”. Ya estoy trabajando en la redacción de “Los fósiles al satén”, “A bolsillazos” y “La grima que os ofusca”, primeros pasos de mi obra literaria internacional. Que serán publicados, como mandan los tiempos, en e-Book.

El siguiente paso, naturalmente, será ponerles vídeos.

¡Todo sea por comer caliente!

Juan Torcaz

Llufa

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4 respostes a Grima

  1. matilde urbach ha dit:

    ¡Por los Cartularios de Valpuesta, amigo Torcaz!, eso de enespejarse en el patués materno tiene que doler de cojones.

  2. joantdo ha dit:

    Doncs ja som a dia 29: a tornar-hi! Ufff!

  3. Carles Miró ha dit:

    La innocentada, aquesta trista tradició hispànica que si a nosaltres honora a ells envileix.

  4. Escafarlata ha dit:

    Enespejarme suena a parto con dolor. Será, huelga decir, que en dicho terruño vuestro, doneu a llum fent la figuereta?

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